Friday, December 16, 2005

Herencia económica española

Obreros, albañiles, médicos, artistas, farmacéuticos, políticos, arquitectos, pescadores y hombres de letras, fueron sólo algunas de las actividades que desempeñaban aquellos hombres devastados por la guerra de 1939. No cabe duda que figuras como Roser Bru, José Balmes, Antonio Romera, Acario Cotapos, los Tupper, Inés Puyó, Arturo Soria, la familia Tarragó y otros miles de españoles que llegaron a Chile desde distintas regiones de la península, fueron un aporte para la cultura, educación, ciencia y negocios del país. Sin embargo, es necesario destacar que la influencia española y el incentivo empresarial no eran pioneros en nuestro país hacia 1940. Así lo demuestra el Anuario ilustrado hispano chileno de Diego Aranda que, editado en 1929, arroja más de mil sociedades de comerciantes e industrias españolas en Santiago. Así, por ejemplo, una de las más famosas fábricas de camisas de la época, en Chile, era la de Gual y Cía., creada por inmigrantes catalanes en 1906. También figuran empresas de mudanzas, panaderías, almacenes, hoteles, fábricas de productos químicos, joyerías, confiterías, bodegas de vinos y licores y, entre otras, la frábrica de Espejos "San Bernardo" de Don Rafael Franco Vega, quien había llegado a Chile en 1906 sin más recursos que su capacidad de trabajo [1]. De esta forma, los inmigrantes españoles de fines de la década de 1930 llegaron a continuar con la obra de sus connacionales.
"Así, unos construyeron chimeneas curvas -en la casa de Avenida Linch de Pablo Neruda-, otros organizaron la pesca de camarones, otros hicieron industrias, puentes, ediciones y algunos fuimos pintores" [2]. Los inmigrados reorganizaron la pesca del atún, la pesca del camarón, incluso, varios de ellos derivaron en la industria conservera, con lo que abrieron otros caminos que dieron grandes beneficios y contribuyeron a mejorar la economía del país.
Otra industria en que se destacaron fue en la de los muebles. "Muebles Sur", creada en 1942 por Cristián Aguadé, Claudio Tarragó y Germán Rodríguez Arias (arquitecto que diseñó la casa "La Chascona" de Pablo Neruda, en la comuna de Providencia, Santiago), sigue existiendo hasta nuestros días.
La ingeniería fue otro aspecto desarrollado por los españoles. Así, se construyeron puentes, puertos y espigones de atraque para buques, proyecto y construcción de un puerto para la ciudad de Arica, construyeron la Ciudad del Niño Presidente Ríos, entre otras obras.
Por último, cabe destacar que hacia 1939 el Frente Popular creó la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), cuyo objetivo fue el fomento de la economía nacional en sus diversas áreas, mediante políticas públicas basado en un sistema de sustitución de importaciones para incentivar la producción industrial y agrícola nacional. Esta política económica no es trivial, ya que muchas de las iniciativas económicas de la época se vieron beneficiadas con esta política, aunque al largo plazo, trajo consecuencias negativas.
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[1] Aranda, Diego. Anuario ilustrado hispano chileno, Imprenta Selecta, Santiago, 1929.

Thursday, December 15, 2005

Los refugiados españoles en cifras


España dio muchas sorpresas al mundo durante la década del 30. Primero se encuentra el estallido de la Guerra Civil Española en 1936, luego de numerosos conflictos y tensiones internas entre los distintos grupos políticos y zonas territoriales. Así, la guerra se presenta al mundo como un conflicto bélico de gran envergadura para el país, que sería la antesala de uno posterior: la Segunda Guerra Mundial.
Es interesante destacar los cambios demográficos que sufrió España durante la guerra, no sólo en términos de mortandad, sino también las variaciones de natalidad, esperanza de vida, las migraciones internas y las emigraciones, estas últimas ocupan lugar en el presente artículo. A propósito de estas variaciones, en 2005, el X Congreso de la AEHE, en Galicia, publicó un estudio denominado Las consecuencias demográficas de la Guerra Civil. Uno de los problemas que se expone en dicho documento, al estudiar las cifras, es que las estadísticas oficiales tienen un margen de error importante, en cuanto muchos de los emigrados no figuran en los registros hechos durante la guerra, debido a que arrancaron, por ejemplo, por bombardeos o en forma circunstancial. Em consecuencia, la reconstrucción de estos hechos no es un problema menor.
Antes de comenzar con las cifras cabe hacer referencia a las característias que tuvo este fenómeno migratorio. "En primer lugar, la magnitud del éxodo, y su extensión en el tiempo, que sólo pueden explicarse por la ausencia de una verdadera política de reconciliación nacional por parte del Nuevo Estado vencedor. En segundo lugar, una característica peculiar que lo diferencia esencialmente de otros exilios, es el hecho de que se exilió a un Gobierno entero con todas sus instituciones y que no estaba dispuesto a regresar sin que se restableciese la legitimidad del régimen democrático derrotado por las armas. En tercer lugar, la dispersión geográfica de la diáspora se extendió no sólo por Europa (Francia, URSS, Bélgica, Inglaterra, Alemania..) sino también por América (México, Chile, Cuba y otros países americanos) y el norte de África, teniendo en cada país condicionantes particulares, sin olvidar la situación internacional a la que hubieron de enfrentarse los republicanos españoles y sus dramáticas consecuencias: salieron huyendo de una guerra para encontrarse con otra y contra el mismo enemigo" [1].
Según un estudio uruguayo realizado por Sonia Legarralde, Silvia Visconti y Alvaro Martínez, se calculan alrededor de 100.000 españoles que emigraron de España durante los primeros momentos de la guerra, llegando a la conclusión de que el principal destino era Francia. Entre el 28 de enero y el 10 de febrero de 1939, casi medio millón de personas cruzaron a Francia, siendo casi todos españoles. Rusia acogió a 2.000 comunistas españoles, así como durante la guerra fue el refugio de 5.000 niños. A diferencia de lo que se puede pensar respecto de Portugal, por ser país que comparte frontera con España, hubo sólo oleadas menores de migración [2].
Según el estudio realizado por el X Congreso de la AEHE en Galicia, mencionado anteriormente, entre 1936 y 1939 se calculan alrededor de 734.000 emigrantes, en base a los trabajos de recostrucción demográfica realizados por J. Rubio. La misma fuente citada establece que para el período final de la guerra, entre 1939 y 1944, se estima que habrían emigrado un total de 164.000 españoles [3].
Ya en un nivel de evaluación más fino, las estadísticas uruguayas arrojaron los siguientes resultados. La primera oleada la produjo la campaña de Guipuzcoa en las últimas semanas del verano de 1936, donde 15.000 españoles, casi todos no combatientes, pasaron a Francia. De junio a octubre de 1937, con el desarrollo de la guerra en el norte, se observaron constantemente grupos de españoles que se dirigían a ese país, primero desde Vizcaya, y más tarde desde Santander y Asturias. Se cree que en esta oportunidad el número alcanzó a 150.000 personas, en su mayor parte civiles. En la primavera de 1938, se dio la tercera oleada, unas 2.500 personas que pasaron a tierra francesa (las dos terceras partes eran combatientes del décimo Cuerpo del Ejército Republicano). De estas oleadas la mayoría regresó y sólo algunos, unos 45.000 permanecieron en territorio galo, según la fuente. La última oleada de unas 10.000 personas, tuvo lugar en las semanas finales de la guerra. En esta oportunidad, los embarques de última hora se dirigieron hacia puertos argelinos, de ellos muy pocos regresaron a España. Para los cientos de miles que estaban en Francia, las opciones eran o regresar a España o reemigrar a terceros países. Aunque volver era difícil, las dos terceras partes, unos 360.000, lo hicieron a los nueve meses de terminada la guerra. El recibimiento principal lo encontraron en México, que se convirtió en el país de segundo asilo que albergó el mayor número de emigrados de la Guerra Civil. En 1939 fueron más de 7.000 los españoles recibidos por el gobierno del Presidente Cárdenas, pero finalmente llegaron más de 20.000. También fueron a Chile (más de 2.000 en la famosa expedición del "Winnipeg") o a República Dominicana (unos 3.000 entre fines de 1939 y principios del 40) . No obstante, la mayoría quedaron en Francia y muchos se enrolaron en la Legión Extranjera Francesa cuando comenzó la Guerra Mundial. Entre 1954 y 1976 regresaron a España entre 30 y 40.000 exiliados al amparo de una cada vez más flexible política de repatriaciones [4].
En un estudio realizado por J. Rubio, se estable, al igual que en el caso anterior, una emigración por etapas. La primera fase habría ocurrido desde agosto de 1936 a partir de las campañas de Guipúzcoa y Navarra, donde el movimiento de alrededor de 15.000 personas se habría dirigo a Francia. Entre junio y octubre de 1937 tras la toma de San Sebastián, Bilbao, Santander y Gijón, 160.000 personas migraron desde España a Inglaterra, URSS y Francia, donde los dos primeros recibieron niños refugiados. Entre marzo y junio de 1938 se detecta un tercer movimiento migratorio, esta vez el motivo u origen principal había sido el bloqueo del ejército republicano en el alto Pirineo argonés. El principal destino fue Francia, acogiendo a alrededor de 24.000 españoles. Entre enero y marzo de 1939, la campaña y posteriomente la caída de Cataluña movilizó a 485.000 personas rumbo a posesiones francesas, principalmente. Finalmente, una última etapa se puede establecer en cuanto a las migraciones desde embajadas y salidas desde puertos que hubo durante toda la guerra. La cifra en este caso fue de 50.000 emigrados, que se dirigieron, principalmente, a Inglaterra y Argentina [5].
El exilio tuvo una duración muy considerable ya que el decreto de prescripción de delitos se sancionó recién en 1969, por lo que hasta ese momento no había para los españoles exiliados un retorno seguro.
En conclusión, se puede señalar que ambas fuentes coinciden más o menos en las cifras aproximadas que entregan. De esta forma, se puede afirmar, que alrededor de 700.000 españoles emigraron entre el período comprendido entre 1936 y 1939, a esto habría que sumar los 162.000 que Rubio estima entre 1939 y 1944. El exilio de esta guerra fue sin duda alguna masivo, de ahí su importancia, además, la estadía en otros países, para muchos, fue bastante más larga de lo que tenían estipulado. Queda mucho por conocer aún sobre este fenómeno migratorio y sus consecuencias, pero estos trabajos citados dan al lector un contexto general de los acontecimientos.

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[1] Egido, Ángeles. Exiliados y exilios. Movimientos migratorios españoles en el marco de la Segunda Guerra Mundial, En: http://www.uclm.es/lamusa/ver_articulo.asp?articulo=142&lengua=es#_ftnref1, 15 de diciembre de 2005.
[2] Legarralde, Sonia; Martínez, Álvaro; y Visconti. Los caminos y laberintos de la integración: los refugiados españoles de la Guerra Civil, En: http://www.upaz.edu.uy/equipaje/equipaje/espa/espa0.htm, 15 de diciembre de 2005.
[3] Martín, Pablo y Martínez, Elena (coordinadores). X Congreso de la AEHE, Galicia, 2005, En: http://web.usal.es/~jaortega/invest/OrtegaSilvestre-GC.pdf, 15 de diciembre de 2005.
[4] Legarralde y otros, Op. Cit.
[5] Martín y Martínez, Op. Cit.

Confieso que he vivido. Memorias


"Pasó el tiempo. La guerra comenzaba a perderse. Los poetas acompañaron al pueblo español en su lucha. Federico ya había sido asesinado en Granada. Miguel Hernández, de pastor de cabras se había transformado en verbo militante. Con uniforme de soldado recitaba sus versos en primera línea de fuego. Manuel Altolaguirre seguía con sus imprentas. Instaló una en pleno frente del Este, cerca de Gerona, en un viejo monasterio. Allí se imprimió de manera singular mi libro España en el corazón. Creo que pocos libros, en la historia extraña de tantos libros, han tenido tan curiosa gestación y destino.Los soldados del frente aprendieron a parar los tipos de imprenta. Pero entonces faltó el papel".

"Apenas impreso y encuadernado mi libro, se precipitó la derrota de la República. Cientos de miles de hombres fugitivos repletaron las carreteras que salían de España. Era el éxodo de los españoles, el acontecimiento más doloroso en la historia de España. Con esas filas que marchaban al destierro iban los sobrevivientes del ejército del Este, entre ellos Manuel Altolaguirre y los soldados que hicieron el papel e imprimieron España en el corazón. Mi libro era el orgullo de esos hombres que habían trabajado mi poesía en un desafío a la muerte".

"La inmensa columna que caminaba rumbo al destierro fue bombardeada cientos de veces. Cayeron muchos soldados y se desparramaron los libros en la carretera. Otros continuaron la inacabable huida. Más allá de la frontera trataron brutalmente a los españoles que llegaban al exilio. En una hoguera fueron inmolados los últimos ejemplares de aquel libro ardiente que nació y murió en plena batalla".

"Mi unción consular había terminado. Por mi participación en la defensa de la República española, el gobierno de Chile decidió alejarme de mi cargo".
"No ha habido en la historia intelectual una esencia tan fértil para los poetas como la guerra española. La sangre española ejerció un magnetismo que hizo temblar la poesía de una gran época".
"La guerra de España iba de mal en peor, pero el espíritu de resistencia del pueblo español había contagiado al mundo entero. Ya combatían en España las brigadas de voluntarios internacionales. Yo los vi llegar a Madrid, todavía en 1936, ya uniformados. Era un gran grupo de gentes de diferentes edades, pelos y colores. Ahora estábamos en París en 1937 y lo principal era preparar un congreso de escritores antifascistas de todas partes del mundo".
"...Mi casa quedó entre los dos sectores... De un lado avanzaban moros e italianos... De acá avanzaban, retrocedían o separaban los defensores de Madrid... Por las paredes había entrado la artillería... Las ventanas se partieron en pedacitos... Restos de plomo encontré en el suelo, entre mis libros... Pero mis máscaras se habían ido..."
"La poesía es siempre un acto de paz. El poeta nace de la paz como el pan nace de la harina. Los incendiarios, los guerreros, los lobos buscan al poeta para quemarlo, para matarlo, para morderlo".
"Rafael Alberti es algo así como un sobreviviente. Había mil muertes dispuestas para él. Una también en Granada. Otra muerte lo esperaba en Badajoz. En Sevilla llena de sol o en su pequeña patria, Cádiz y Puerto de Santa María, allí lo buscaban para acuchillarlo, para ahorcarlo, para matar en él una vez más la poesía. Pero la poesía no ha muerto, tiene las siete vidas del gato".
"Fui director de la revista Aurora de Chile. Toda la artillería literaria (no teníamos otra) se disparaba contra los nazis que se iban tragando país tras país".
"Las noticias aterradoras de la emigración española llegaban a Chile. Más de quinientos mil hombres y mujeres, combatientes y civiles, habían cruzado la frontera francesa. En Francia, el gobierno de Léon Blum, presionado por las fuerzas reaccionarias, los acumuló en campos de concentración, los repartió en fortalezas y prisiones, los mantuvo amontonados en las regiones africanas, junto al Sahara. El gobierno de Chile había cambiado. Los mismos avatares del pueblo español habían robustecido las fuerzas populares chilenas y ahora teníamos un gobierno progresista. Ese gobierno del Frente Popular de Chile decidió enviarme a Francia, a cumplir la más noble misión que he ejercido en mi vida: la de sacar españoles de sus prisiones y enviarlos a mi patria. Así podría mi poesía desparramarse como una luz radiante, venida desde América, entre esos montones de hombres cargados como nadie de sufrimiento y heroísmo. Así mi poesía llegaría a confundirse con la ayuda material de América que, al recibir a los españoles, pagaba una deuda inmemorial".
"Leí con estupor que don Pedro, nuestro buen presidente, había sabido esa mañana, con sorpresa, que yo preparaba la entrada de los emigrados españoles a Chile. Me pedía que de inmediato desmintiera tan insólita noticia. Para mí lo insólito era el telegrama del presidente. El trabajo de organizar, examinar, seleccionar la inmigración, había sido una tarea dura y solitaria. Por fortuna, el gobierno de España en exilio había comprendido la importancia de mi misión. Pero, cada día, surgían nuevos e inesperados obstáculos".
"Los embarcamos finalmente en el "Winipeg". En el mismo sitio de embarque se juntaron maridos y mujeres, padres e hijos, que habían sido separados por largo tiempo y que venían de uno y otro confín de Europa o de Africa. A cada tren que llegaba se precipitaba la multitud de los que esperaban. Entre carreras, lágrímas y gritos, reconocían a los seres amados que sacaban la cabeza en racimos humanos por las ventanillas. Todos fueron entrando al barco. Eran pescadores, campesinos, obreros, intelectuales, una muestra de la fuerza, del heroísmo y del trabajo. Mi poesía en su lucha había logrado encontrarles patria. Y me sentí orgulloso".
"A las primeras balas que atravesaron las guitarras de España, cuando en vez de sonidos salieron de ellas borbotones de sangre, mí poesía se detiene como un fantasma en medio de las calles de la angustia humana y comienza a subir por ella una corriente de raíces y de sangre. Desde entonces mi camino se junta con el camino de todos".

Wednesday, December 14, 2005

La cultura española también migra a Chile

Así, unos construyeron chimeneas curvas -en la casa de Avenida Linch de Pablo Neruda-, otros hicieron la pesca de camarones, otros organizaron industrias, puentes, ediciones y algunos fuimos pintores. Cada uno se las arregló con estas dos tierras de las que estamos hechos. Pero aprendimos a pertenecer. Fue un "descubrimiento" de América al revés y sin vencedores. Pura generosidad. (Roser Bru, pintora y grabadora)
El éxodo español que había comenzado en 1936, traería importantes consecuencias no sólo para España, sino que también para el resto de los países que recibieron a los exiliados. El Winnipeg (Chile), el Sinaia (México) y el Formoza (Argentina), resultaron ser el medio de migración más ordenada y numerosa; sin embargo, muchos españoles no se embarcaron en dichos buques y, en su lugar, fueron llegando a dichos países paulatinamente, sin grandes repercusiones a nivel de prensa o noción pública. El ruido de estos nuevos migrantes habría de producirse más tarde, a medida en que fueran revalidando sus títulos y desarrollando diversas actividades culturales, intelectuales y económicas: eran, en su mayoría, profesionales que no estaban de acuerdo con el régimen político español. "Recuerdo que cuando nos embarcamos, corrió la voz de que los organizadores y Neruda preferían que los que iban a Chile fueran personas de oficio. neruda admiraba a los albañiles, a los que sabían sacar la pesca del mar, a todos aquellos que trabajaban con sus manos" (Roser Bru). De esta forma, los que viajaron en el Winnipeg eran mayoritariamente obreros, otros también eran futuros profesionales que dejaron sus memorias sobre el viaje como Roser Bru, José Balmes, Montserrat Julió y Diana Pey; y que se destacarían ocupando importantes puestos en las universidades. Así, mientras España perdía a aquellos ciudadanos que dan su mano de obra, trabajo y estudio en favor del progeso de la nación y la cultura, países como Chile, Argentina, México, Santo Domingo y Estados Unidos, los acogían.
El Café Miraflores fue, en Santiago, el punto de encuentro de la cultura del país. Había sido creado por los mismos españoles y ahí se reunieron, entre otros, según cuenta Roser Bru,"escritores, arquitectos; como Germán Rodríguez Arias, perosnas como Arturo y Conchita Soria llenos de imaginación que hicieron las primeras ediciones de "Cruz del Sur" y el Archivo de la Palabra, que editó con la voz de Neruda, el primer disco de Machu Pichu. Estaba el gran conocedor de gráfica Mauricio Amster y su mujer Adina. Por estos años Margarita Xirgú estrenó las primeras obras de Federico García Lorca. Santiao Ontañón, era escenográfo. Antonio Romera hacía caricaturas y crítica de arte... Acario Cotapos, el músico, juegaba ajedrez. María Tupper y sus hijas. Lily Garafulic, Inés Puyó. Los jóvenes que crearon el Teatro Experimental".
Antonio Romera
Caricaturista y crítico literario español, nacido en 1908, que llegó a Chile tras la Guerra Civil Española, realizando una importante labor en éstos ámbitos. Su obra y pensamiento se pueden apreciar a través de libros, catálogos y numerosos artículos periodísticos, crónicas, críticas de arte, literaria y teatro, publicados en diversos periódicos como La Nación, El Mercurio y Las Últimas Noticias. Su trabajo fue premiado en 1950 por el Premio Municipal y un galardón de estímulo entregado por el Círculo Periodístico, y en 1951 recibe el Premio Atenea, por su labor artística. Fue condecorado "Cavalliere della Estella Solidanieta Italiana" y era Director del Buró de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, con sede en París. En su faceta de caricaturista, Romera, fue miembro de las Societée des Humoristes Francaises y colaborador de numerosas publicaciones internacionales. Sin duda la historia del arte y la caricatura chilena se vieron favorecidas por Romera, marcando un hito en 1968 con su libro "Historia de la pintura chilena". Junto con esto su influencia se hizo sentir en las publicaciones de la revista Topaze y la Editorial Zig-Zag, además, en artistas de la caricatura como Pepo, Alhué, Huelén, Chao y muchos otros. Antonio Romera muere en Santiago en 1975.
Teatro Experimental
En 1941 se fundó el Teatro Experimental de la Universidad de Chile, creado por jóvenes españoles y chilenos estudiantes de Bellas Artes, Leyes, Pedagogía y Filosofía, posteriormente se convertiría en el Instituto de Teatro de dicha universidad. Entre sus fundadores figuraban nombres como el de Roberto Parada, María Maluenda, Chela Alvarez, Bélgica Castro, Pedro Orthous, Rubén Sotoconil, Héctor del Campo y José Ricardo Morales. Los primeros ensayos se realizaron en el local de la "Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura", que había fundado Pablo Neruda en 1937, y que jugó un significativo papel en la organización del viaje del Winnipeg. El Teatro Experimental buscó la tradición del teatro universitario español. Al igual que en el caso de Romera, este grupo marcó una nueva etapa en el teatro chileno. A partir del Teatro Experimental se crearon otros grupos, entre ellos, el Teatro Universitario de Concepción y el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica. En este último también participó y destacó una joven pasajera del Winnipeg; la actriz Montserrat Julió.
José Balmes y Roser Bru: el arte
Balmes y Bru nacieron en España y viajaron juntos en el Winnipeg, una vez establecidos en Chile siguieron en constante contacto. Fueron alumnos de tres grandes de la pintura chilena, Burchard, Camilo Mori y Perotti.
Roser y Montserrat Bru eran hijas de Luis Bru, diputado del parlamento catalán por el partido de Izquierda Republicana "Ezquerra", y Josefa Llop, dueña de casa. Roser estudió en el Bellas Artes de la Universidad de Chile y en el Taller 99, dirigido por Nemesio Antúnez. Se destacó en los ámbitos de la pintura, grabado y dibujo. En sus obras se observa la bipolaridad entre vida y muerte. Vuelve una y otra vez al pasado, revisando y utilizando constantemente su memoria, recordando su familia, infancia y la guerra entre otros acontecimientos. Roser Bru puede ser catalogada como una artista que trabaja su la crudeza de su tiempo. Entre los premios y distinciones que ha recibido destacan: Primer Premio de Grabado y Dibujo, Salón Oficial de Santiago en 1958; Segundo premio de pintura, Salón Oficial de Santiago en 1960; Primer Premio de Pintura, Salón Oficial de Santiago en 1962; Premio Osvaldo Goeldi, II Bienal Americana de Grabado, Santiago en 1965; Premio Club de Estampa, Buenos Aires, Argentina en 1968; Gran Premio del Primer Salón de Gráfica de la Universidad Católica, Museo de Bellas Artes de Santiago en 1978.
Desde niño, yo estaba convencido que iba a ser pintor, y siempre en mi pintura, estaba la presencia de una historia personal, pero que también es una historia colectiva.
(José Balmes, pintor)
Uno de los principales legados que Balmes deja a Chile, junto con su pintura, es la formación del Grupo Signo, con Gracia Barrios, Alberto Pérez y Eduardo Bonatti, que implica una verdadera ruptura en el arte nacional. Balmes, además de ser exiliado de Español, debió partir, con el advenimiento del régimen militar, en 1973, a Francia. Vuelve a Chile en 1982 por petición de la UNESCO. Fue uno de los organizadores y dirigente del "Chile Crea". Desde 1948 hasta 1997, es posible contar 16 premios que le han sido otorgados por su importante desempeño en el arte nacional. Las obras de Balmes se caracterizan por ser una biografía de él y de la sociedad, donde mezcla espacio, tiempo y acontecimientos históricos. Al igual que Roser Bru, su obra está muymarcada por sus experiencias de vida.

Winnipeg: barco de la esperanza

Aún me estremezco al recordar los pitazos que lanzaba a la noche el "Winnipeg", cuando lentamente destrancaba del muelle de Trompeloup. Afirmado a la barandilla de cubierta, vi a muchos refugiados que se quedaban allí, porque no habían podido embarcar. Para unos el partir era una libertad absoluta y el reencuentro con la vida; para otros era dejar la mitad en una parte e irse a solas con la otra mitad.
Juan Vélez (refugiado español embarcado a los 19 años)
El viernes 4 de agosto de 1939 zarpó el Winnipeg desde Pauillac, a 50 km de Burdeos, rumbo al puerto de Valparaíso. Según el Diario Ilustrado el número de embarcados era 1.160 hombres, 540 mujeres y 350 niños. En total 2.050 inmigrantes. En comparación con este dato, una lista recopilada por Jaime Ferrer Mir arroja 2.201 personas. Era un viaje importante, ya que respondía a las demanadas de asilo y refugio de los miles de exiliados que había dejado la Guerra Civil Española y que seguiría dejando el gobierno del General Francisco Franco. La misión chilena fue el primer embarco de refugiados. Las gestiones se habían realizado gracias al trabajo de Pablo Neruda como cónsul en París encargado de la inmigración de españoles a Chile. Las políticas de derecho de asilo acordadas por el gobierno del Frente Popular chileno junto con las organizaciones del Río de la Plata (Argentina y Uruguay) y el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (S.E.R.E), hicieron posible el recuerdo del Winnipeg como "barco de la esperanza".
Las diligencias relacionadas al embarco, según Gervasio Guillot, delegado extranjero, a medudo presentaban dificultades, puesto que muchos de los refugiados carecían de la totalidad de los requisitos necesarios para emigrar, por lo que había que iniciar los trámites correspondientes para definir la causa de la situación. Todo esto retrasó y demoró el zarpe del carguero. Junto con esto Guillot afirma que el odio de los oficiales franceses derechistas hacia los refugiados españoles, se materializaba en cuanto perseguían a los españoles, entorpeciendo intencionalmente la labor de ayuda. Otro problema que detectó Guillot fue que muchos no figuraban en la lista de embarcados confeccionanda por el S.E.R.E.
Las palabras de Guillot rescatan la solidaridad internacional que la gestión chilena, argentina y uruguaya tuvo hacia el pueblo español rendido. Junto con ello el agradecimiento al embarco de niños, quienes "disponen de toda una cubierta (el puente superior) amplia y protegida por una baranda adecuada para evitar accidentes. Allí tienen un verdadero jardín de infancia, juegos, deportes, solarium y todo lo concerniente a los rincones blancos".
Antes del zarpe repartieron las literas. Daban órdenes por altavoces en francés y castellano...
Cada litera tenía una frazada y una cochoneta de paja. Como el lugar carecía de ventilación, habían instalado un par de ventiladores. Los cincuenta hombres compartíamos un excusado que había improvisado... La tripulación era toda francesa y de trato agradable. ninguno de nosotros dejó de colaborar en las diferentes actividades. (Juan Vélez)
Con mi hermana Monserrat y otras muchachas permanecíamos largas horas en un lugar reservado para los más pequeños, porque nos dedicábamos a organizar actividades de canto y juegos para ellos. (Roser Bru)
Nunca olvidaré el olor del barco, mezcla de pescado podrido y vómito. Los camarotes parecían unos nichos de madera. Yo estaba solo con mi madre, pues a mi padre lo enviaron a otro sector. Todas las mañanas aparecían marineros echando agua con mangueras para limpiar la cubierta y los dormitorios. (José Balmes)
Muerte, diversión, travesuras, sectores de hombres y mujeres, discursos políticos, espectativas y formas de vida, son sólo algunos de los elementos que se pueden rescatar de los testimonios dejados por estas personas. De esta forma, las memorias de muchos de los españoles abordo del Winnipeg, son una fuente importante de estudio para comprender este fenómeno migratorio. El carguero Winnipeg recala en Valparaíso el 3 de septiembre de 1939, día en que comenzó una nueva vida para estas personas y el que se inicia la Segunda Guerra Mundial.

El exilio: historia de los vencidos


Sin duda alguna, el exilio constituye el "viaje" más doloroso que una persona deba hacer. Es una realidad que traspasa a las sociedades de forma vertical y que no escapa a la realidad mundial. Los exilios más famosos, por llamarlos de algún modo, son aquellos que se han llevado a cabo a lo largo del siglo XX, debido a la crudeza de sus causas, entre ellas la guerra, y a que se presentan como un fenómeno socialmente masivo arrastrando, por ejemplo, políticos, intelectuales, mujeres, niños y acianos. En España, el exilio político más fuerte que se llevó a cabo, fue aquel que comenzó con la Guerra Civil Española de 1936 y que finalizó con la transición democrática tras la muerte del General Francisco Franco, en 1975. Uno de los elementos que lo caracterizó fue la fuga de un número importante de intelectuales y comerciantes cuyos talentos dieron fruto tras su estableciento en otros países.
¿Qué significa teóricamente el exilio? es una pregunta que debe ser respondida no sólo para comprender el fenómeno español, sino también para introducirse en cualquier tipo de estudio sobre la expatriación. El exilio, es la separación forzosa o voluntaria de una persona de la tierra en que vive. En consecuencia, no siempre exilio es sinónimo de expatriación. Puede ocurrir por diversas razones, entre ellas, políticas, religiosas o de supervivencia. Éste finaliza cuando las leyes otorgan la libertad, a este tipo de emigrantes, de entrar y salir del país; o cuando terminan las circunstancias que obligaron a dichas personas salir de la nación.
Como consecuencia del exilio se ha generado una numerosa cantidad de obras literarias: poemas, cuentos, novelas y biografías; arte e investigación. Es una cultura que se va creando a la distancia, en el extranjero, pero cuya red de comunicación interna resulta ser el estado de exiliado de su autor. De esta forma, es posible leer sobre la "cultura del exilio", aquella que se forma fuera de las fronteras y que revive el momento inicial de expatriación que quedará marcado hasta el fin de los días.
Pero lo que es permanente es la presencia de la historia en mi trabajo, no la historia personal que cualquier artista o escritor tiene, que implica una especie de autobiografía -con una subjetividad-, sino una especie de doble autobiografía, porque además de implicar lo primero, habla de el mundo, la vida, los sucesos de la historia...
José Balmes.

Wednesday, November 30, 2005

Chile tiende una mano


El 3 de septiembre de 1939 fue un día que quedó grabado en las casi 2.000 memorias de aquellas personas que viajaron a bordo del Winnipeg en busca de asilo, nueva vida y oportunidades. La iniciativa chilena dirigida a ayudar a los españoles damnificados y exiliados tras la guerra comenzó, formalmente, en 1939, cuando el Presidente de la República, Pedro Aguirre Cerda, nombró cónsul para la inmigración española a Pablo Neruda, destacado poeta y diplomático chileno. La travesía de Neruda por España como diplomático, se había iniciado en 1934 como cónsul en Barcelona, con una buena gestión que lo llevó hasta Madrid. Sin embargo, la carrera política del poeta en España parecía llegar a su fin cuando en 1936 estalla la Guerra Civil que enfrentaba a republicanos y franquistas. En 1937 Neruda fue destituido de su cargo y enviado a Chile debido a una postura antifascista que le estaba ocacionando problemas. Su nuevo cargo, en 1939, lo instalaría en París desde donde dirigiría las gestiones de apoyo. Neruda ya en París contrató un barco del país franco para poder realizar el traslado. El buque era el carguero Winnipeg.
Chile no fue el único país que emprendió acciones de apoyo a los españoles exiliados o expatriados durante la guerra y después de ésta, México y Argentina también colaboraron, el traslado lo hicieron en el Sinaia y Formosa, respectivamente. Además, no hay que olvidar la ayuda entregada por Francia y Gran Bretaña en cuanto a asilo. Sobre todo Francia fue importante puesto que su localización geográfica, es decir, su frontera con España generó un puente de migraciones importantes, principalmente cuando caen Aragón y Cataluña. Los Pirineos se convirtió, así, en un corredor de exiliados civiles.

Wednesday, November 23, 2005

Una reseña sobre el conflicto civil español


El 18 de julio de 1936 se inició, en España, este conflicto que se venía arrastrando desde ya temprano el siglo XX. Según la historiadora Patricia Arancibia, entre las principales causas que generaron la Guerra Civil española se encuentran: la laicización de la sociedad, las tensiones políticas nacionales, en cuanto a la presión que ejercían vascos y catalanes por obtener la autonomía respecto de España –lo que se encontraba insertado en el creciente ambiente de los nacionalismos-, e internacionales. Además, España se enfrentaba a un contexto histórico que no era muy favorable a los acontecimientos que se estaban llevando a cabo. Nos referimos a las consecuencias económicas y políticas que dejó la primera guerra mundial –esto es el período de posguerra- y las que posteriormente trajo la depresión de 1929, más un ambiente político en el que se estaban desarrollando los totalitarismos. Éstos fueron factores importantes que influyeron en la forma como se desarrolló el conflicto y sus consecuencias políticas, económicas y sociales.

La guerra de 1936-1939 anticipaba en forma local un conflicto que estallaría a nivel mundial el mismo año que las fuerzas del General Francisco Franco afirmaron su poder militar, a saber, la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, no sólo había una división interna, sino que también las relaciones internacionales se estaban desgastando con mayor rapidez, rompiendo el “equilibrio” que la Conferencia de París y el polémico Tratado de Versalles creía haber asegurado en 1919.

Como toda guerra, ésta fue deteriorando las relaciones de toda índole y rompió en todos los sectores socioeconómicos. Junto con esto, arrastró problemas sociales y económicos que venían desde antes de su inicio como el analfabetismo, bajo nivel vida de las masas campesinas, conflictos y débil industrialización. Éstas eran las características de un país que se había quedado atrasado respecto de Europa desde el siglo XVII y cuyas tensiones internas buscaban reacomodarse a los nuevos tiempos. Junto con esto la crudeza de los miles de muertos, heridos y damnificados aumentaba con el paso de las batallas. Así, por ejemplo, la Batalla del Ebro en julio de 1938 dejó 100.000 muertos y agotó definitivamente las reservas del ejército republicano, fue la más cruenta de las batallas libradas.
Pronto la guerra comenzó a generar una serie de migraciones de civiles tanto dentro como fuera de España. Una zona importante de emigración fue la frontera con Francia, los pirineos, por donde transitaron muchos en dirección a Francia ya desde 1936 cuando el gobierno francés comenzó a concretar políticas de asilo. Si bien hubo desplazamientos desde 1936 como se afirmó anteriormente, el éxodo con mayor cantidad de personas se dio a partir de 1939, tanto por evacuaciones de ciudades españolas como el caso de Aragón y algunos sectores de los pirineos, como por las políticas de asilo y diversas ayudas a los expatriados que dieron algunos gobiernos como el chileno, mexicano y francés.